Torres de ensueño, torres de entrada y de salida
olor a edificio, torres imposibles, a casa a hogar y a escultura
radiante belleza de hormigón moldeado en granito esculpida
ráfaga de belleza pretérita, actual, convertida en aventura
eminente, esencial pórtico, puerta de adiós y bienvenida
supremacía de la poesía en verso de la arquitectura.

Batalla, lucha geométrica de un ejercicio de pensamiento

lucido y lúcido, de sueño y ensueño, vertical y meteórico
alcanzando, en  definitiva, la suma belleza irisante
nacida del lineal, estricto y profundo conocimiento
ciudad-vertical con baile sinfónico, elegante y poético
acompasado del buen gusto, la música del arte.
Sáenz de Oíza, arquitecto, “escultor” y por supuesto “poeta”