Si “Hispania Nostra” se preocupa por el Patrimonio Histórico y Artístico Español en todas sus acepciones, tanto el Material como el Inmaterial, no estará demás traer a colación en estas páginas al Himno Nacional Español.  Empezando por una pregunta clásica a él referida: ¿Por qué nuestro Himno no tiene letra?

Para contestar a esta pregunta habrá que interrogarse por su origen. Oficialmente en sus inicios se trató de una marcha militar compuesta por Manuel Espinosa de los Monteros en 1761 para el Regimiento de Granaderos. Posteriormente en 1770, el rey Carlos III la declaró “Marcha de Honor”, declaración que supuso el primer paso para oficializar el sentido definitivo de la partitura, lo que se logró plenamente en el reinado de Isabel II cuando se transformó ya en el Himno Nacional de España.

Pero hay otra versión sobre sobre su origen, que es también coetánea con la anterior. Efectivamente, sabido es que Federico II de Prusia fue un hombre atraído por diferentes saberes. Así se tiene noticia de que mostró interés por la historia, la filosofía y también por diferentes diciplinas artísticas que merecieron su atención, llegando a ejercerlas personalmente en determinados momentos como fue el caso de la música. De él se dice que compuso varias sonatas, un hecho aceptado por los musicólogos teutones siendo estos mismos los que admiten que el rey de Prusia fue el autor de la “Marcha Real” que dio origen al Himno Nacional de España. La historia es la siguiente: Allá por el año de 1770 el rey Carlos III de España envió a Berlín a su ministro de estado, a la sazón el conde de Aranda, a interesarse por las tácticas militares del ejército prusiano. El propio Federico II informó al conde que todo el desarrollo táctico del ejército de Prusia se debía a las “Consideraciones militares” de su propio compatriota el marqués de Santa Cruz de Marcenado. Sin embargo, aún con esta importante información, Aranda no se vino de vacío porque el rey de Prusia le regaló una “real marcha” compuesta de su puño y letra… Pues bien, aquella marcha prusiana se acabó convirtiendo en la “Marcha Granadera” para ser conocida más tarde como la “Marcha Real”, puesto que esta composición musical se solía interpretar en presencia de las personas de la realeza española. De esa costumbre inicial, el paso del tiempo la convirtió en el Himno Nacional Español como hemos señalado.

Bien, pero con lo dicho hasta ahora no hemos contestado a la pregunta del porqué hoy no tiene letra. Habrá que dar una respuesta previa sobre cuál es la versión auténtica: si la oficial o la legendaria. Yo creo que cuando hay dos versiones, la oficial y la que va trufada por la leyenda, la verdadera suele ser precisamente la segunda. Pero además en este caso la lógica analítica avalaría con mayor fuerza a la versión prusiana. Veámoslo.

La hipótesis española, la de la autoría de Espinosa de los Monteros, supone un largo proceso de gestación de 9 años hasta convertirse en la “Marcha de Honor” decidida como tal por Carlos III. La otra hipótesis, la creación prusiana, alcanzaría la conversión en “Marcha de Honor” de inmediato en el propio año de 1770. Creo que en la mentalidad real española el ser un regalo de Federico II de Prusia posibilitaría una rápida decisión del rey español sobre aquella composición musical. De forma que el Honor teutónico recibido fue respondido con otro Honor español. Téngase en cuenta que Carlos III no decide sobre un “Himno Nacional” sino sólo sobre una marcha musical que ha recibido como obsequio. La decisión de convertirla en Himno Nacional provendrá de otra reina española ya en el siglo XIX como ya hemos señalado.

Bien, dicho lo anterior, ya sólo corresponde indicar las razones que pueden explicar que el Himno Nacional Español carezca letra, una circunstancia que, por cierto, sólo comparte con otros dos países del mundo. (*)

En nuestra opinión esa circunstancia sui generis nada tiene que ver con discrepancias políticas entre los españoles, como se ha dicho en ocasiones. Esta es una apreciación basada en las enconadas controversias de nuestro tiempo que se proyectan equivocadamente hacia el pasado. La verdadera razón de que nuestro Himno carezca de letra y no se cante se encuentra en los orígenes que hemos señalado aquí. Y también en que tanto los españoles como los alemanes somos dos pueblos conformados por la filosófica Metafísica con algunas variantes, no obstante. El espiritualismo de base religiosa prevalece entre los españoles y el idealismo filosófico predomina entre los alemanes. Con cualquiera de estos dos factores de origen posible, nuestro Himno Nacional surge imantado por una fuerte carga de sentimiento y gravedad, pues ambos son los que nos embargan ante los compases de nuestro himno, y ante ellos sólo corresponde un solemne silencio propio de la a veces oculta idiosincrasia española. No cabe, pues, otra cosa que el silencio cuando se escucha el Himno Nacional Español. Las palabras, pues, sobran comprensiblemente en nuestro himno convirtiéndose así el himno español en el más pacifista de todos ellos al desaparecer toda la violencia y la sangre que suelen rezumar la mayor parte de estas composiciones patrióticas. Escuchémoslo, pues, en silencio y con el corazón.

 

 (*) Cierto es que el denominado “Himno de Riego”, que estuvo vigente durante el llamado Trienio Liberal 1820/1823 la tuvo, pero todo aquel episodio fue meramente coyuntural.

Foto principal: Extracto de la partitura “Marcha Real Española”, en el BOE nº 244 del 11 de octubre de 1997