La infancia es la patria del hombre dejó escrito Rilke, y es cita favorita, cruz e itinerario vital. Por eso, los que amamos aquellos años de tapias, huertas, caracoles, castillos y solares abandonados sufrimos con cada nueva intervención urbanística en los pueblos de nuestra niñez. Los ayuntamientos con subvenciones europeas padecen esa necesidad de gastar dinero público para renovar aquello que funciona hace siglos, donde la piedra grita muda que la dejen en paz. La Costa Brava ha sido víctima del atropello, que arroja pueblos demasiado flamantes y maravillosos. Si brilla mucho quedará bonito, pensó, cosmopolita, el concejal de urbanismo. La critica viene a cuento de un lugar desconocidísimo para nosotros, el jardín histórico El Bosque de Béjar (Salamanca), uno de los más antiguos de España. Tanto, que es parte de una finca renacentista del siglo XVI, construida por la familia Zúñiga, duques del lugar. Más de treinta hectáreas de bosque, jardines, fuentes y palacio, construido en el estilo clásico italiano, fiel a los postulados del paladín del estilo, Leon Battista Alberti. Tan imponente finca alla italiana débase, quizás, al parentesco de los Zúñiga con Leonor de Toledo, esposa del todopoderoso Cosme I Médici, y promotora de varias villas en la Toscana. Lo más. Esta mujer anda clavada a fuego en nuestra memoria artística gracias al pincel de Bronzino. Con ese nombre y ese retrato junto a su hijo, no resulta difícil de recordar. Los jardines de Béjar, sin alcanzar la grandeza italiana, imitaban su axialidad, su disposición en terraza y un anhelo por integrar paisaje y arquitectura. Se cree que en el estanque llegaron a celebrarse naumaquias, como habían hecho los romanos y los príncipes del Siglo de Oro en El Retiro madrileño, sin ir más lejos. Los terrenos de aquellos duques, hoy propiedad del ayuntamiento y la Junta, abordan una renovación que, nos avisan, reconvertirá todo al flamante estilo de los pueblos de la Costa Brava. Siendo legos en la materia, vemos el acero corten, el emparrado metálico, las pasarelas puente y los pavimentos de lajas de granito como amenazadores elementos modernos, muy capaces de corromper un pasado tan lejano como frágil. Solo hay algo peor que abandonar el patrimonio, y es modernizarlo a golpe de estudio de arquitectura desconocedor de Rilke.

El jardín histórico El Bosque está en la Lista Roja desde el 5 de marzo de 2014. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

Foto de la derecha: José Muñoz Domínguez.