Agravios comparativos: un caso a estudio

El condado de Argillo fue creado en 1776 por Carlos III, a favor de Miguel Muñoz de Pamplona, como reconocimiento del señorío propiedad de esta familia desde 1427, con el mismo nombre. En 1884 se asimila el cercano, geográficamente hablando, condado de Morata (Lafuente, 2009:61).

En el caso de Argillo, su inventario patrimonial es muy importante y bastante confuso para la historiografía en general. Las distintas asimilaciones y segregaciones de unas casas en otras dan lugar a diferentes nomenclaturas para un mismo bien o nombres incorrectos o poco adecuados. Destacaré los que son conocidos por su nombre “de Argillo” y me centraré en tres casas-palacios con distinta ubicación y destino patrimonial. Agravio comparativo del que sale muy mal parado el inmueble ubicado en el municipio zaragozano de Sabiñán (722 habitantes en 2020), en la Comarca de Calatayud:

  • La Casa-Palacio de Sabiñán datada en el siglo XVI, es una de las obras más importantes de la arquitectura civil aragonesa en el Renacimiento. Mandada construir por la familia Muñoz de Pamplona. Es una monumental construcción de ladrillos y tapial. Este es el bien que nos ocupa.
  • El Palacio en Morata de Jalón (Zaragoza), datado entre 1671 y 1677, iniciando el estilo barroco en Aragón, mandado construir por el primer marqués de Villaverde. Protegido como BIC desde 1983.
  • Palacio de Argillo (Zaragoza) datada a finales del siglo XVII (1686), responde al esquema general de un palacio renacentista. Declarado BIC en 1943, en la actualidad expone la obra del escultor Pablo Gargallo.

La fachada principal, de unos 35 metros de longitud, formada por un zócalo de sillares de piedra, sobre el que se construye en ladrillo, presenta numerosos vanos, irregulares en su forma. Algunos de ellos son originales, otros el resultado de reformas realizadas.

La entrada principal se realiza por una portada de arco de medio punto en ladrillo. Sobre la portada destaca el escudo de armas en relieve de los Muñoz de Pamplona. En la zona superior se aprecia una galería de arquillos, ventanales de medio punto cegados, característicos del renacimiento aragonés y que se corresponden con la zona de graneros. El conjunto se remata mediante una cornisa en piedra.

Fachada principal: portada, escudo y arquillos
Fuente: María Paz Fernández (23/1/2022)

Destaca la rejería en forja tradicional de amplias dimensiones.

Detalle forja en ventana
Fuente: María Paz Fernández (23/1/2022)

El interior esta dividido en dos alturas más un sótano. En este sótano se distinguen las habitaciones de los criados, las caballerizas, la bodega de cañón apuntado, una pequeña botica y una gran estancia subdividida en otras menores, que los locales llaman “granero grande”.  En la planta calle, encontramos una gran cocina con su masadería. Colindante a la cocina están las habitaciones de las criadas. Esta planta se completa con una gran estancia, denominada Salón de Reyes, junto a varias cámaras y recámaras. La segunda planta es una entrecubierta empleada originalmente para el secado del grano y se corresponde exteriormente con la galería de arquillos. En la parte trasera la casona presenta un jardín y un molino de aceite.

La situación actual del inmueble es de avanzado deterioro. La maleza y los agentes externos van minando la construcción. La parte trasera y el interior se encuentran en estado de ruina y son víctimas de frecuentes actos vandálicos.

La presión de asociaciones culturales como: APUDEPA y “Sabinius Sabinianus”, hizo visible el palacio ante la opinión publica y las autoridades, exigiendo su viabilidad. Sin lograr su consideración como BIC, la DGA inicia un procedimiento para declarar el edificio como Bien Inventariado. Decisión que no gusta a nadie, por insuficiente y que no prospera por errores de forma. El ayuntamiento de la localidad lo califica como bien de protección integral en su Plan de Ordenación Urbana, mostrándose como únicos interesados en la continuidad del inmueble. Situación que es aprovechada por los propietarios para tramitar una petición de derribo total. Se paraliza cualquier actuación sobre el bien hasta 2013, fecha en que es comprado por el ayuntamiento del municipio. Durante los siguientes años se llevan a cabo obras de consolidación, desescombro y reparación de tejados. Acciones encaminadas a evitar el colapso del edificio. El tiempo pasa y el bien sigue su franco deterioro, estas medidas temporales sirven de muy poco y la prioridad no debe ser otra que la rehabilitación integral del inmueble, para garantizar su supervivencia.

Interior y trasera.
Fuente: http://www.sipca.es

Propondré un par de sugerencias:

Una primera propuesta integradora sería establecer una ruta patrimonial aprovechando el tirón mediático que tuvo el expolio del cráneo del Papa Luna, que se encontraba en este palacio. Estableciendo una ruta circular de 62 km., jalonados de otros puntos de interés tanto etnográficos como naturales. Para ello resulta imprescindible potenciar la casi inexistente oferta hotelera y gastronómica de la región. Quizás esta sea ya una oportunidad perdida puesto que no se aprovechó el “rebufo” que genero el expolio mencionado y que tanto interés mediático despertó, incluso internacionalmente. Sería un sueño poder “ampliar” esta ruta comarcal con propuestas más ambiciosas. Por ejemplo, incluir Peñíscola, Aviñón, etc., en una ruta relativa a Benedicto XIII. Para ello resulta imprescindible la participación y coordinación de varias entidades públicas.

Ruta circular
Fuente: Elaboración propia

La segunda propuesta es más local. Aprovechando el palacio para diferentes actividades, tomando como ejemplo el convento de los Dominicos en la vecina localidad de Gotor, que acoge el Centro de Interpretación de las Cuatro Culturas, entre otras actividades (albergue rural, escuela taller, museo, centro de día para mayores o salas polivalentes, etc.). Cualquiera que sea la decisión tomada en lo referente a la actividad a desarrollar, esta debe ir encaminada a dinamizar la precaria economía de la zona: con una agricultura de subsistencia y una industria inexistente. A esta difícil situación económica hay que añadir los problemas demográficos derivados de ella, tan comunes en el medio rural español, donde la despoblación, especialmente por la emigración de la gente joven hacia los núcleos urbanos, generan un “vacío poblacional” difícil de cubrir.

En conclusión, la primera impresión no es otra que la de cierta “injusticia” en la toma de decisiones para definir que patrimonio debe o no ser protegido. En nuestro caso un palacio de una noble familia en el medio rural aragonés, alejado de rutas turísticas convencionales y aparentemente con parecidos atributos “patrimonizables” que reciben diferente protección. Parece obvio que el caso del Palacio Argillo de Zaragoza (BIC), por encontrarse en la capital, haya sido más favorecido y convertido en sede permanente del escultor aragonés Pablo Gargallo. Esto es a “todas luces” entendible si valoramos las posibilidades de retorno de la inversión realizada. El grado de visibilidad de este inmueble es infinitamente mayor al encontrarse en el área urbana de Zaragoza. Más complicado de explicar resulta la comparativa entre los dos palacios Argillo ubicados en el medio rural, Morata de Jalón y Sabiñán. La única diferencia que se puede apreciar entre ellos se basa en el diferente “tiempo” en que pasaron de sus originales propietarios a ser bienes municipales. El caso de Morata (BIC, 1983) fue expropiado forzosamente en el año 2004. Pasando este a ser de propiedad municipal, momento en el que recibió las atenciones pertinentes para su rehabilitación y conservación. Convirtiéndose en un atractivo turístico para la localidad tras su recuperación. El caso del palacio de Sabiñán es el más desafortunado, como ya hemos visto. Actualmente su protección es prácticamente nula, la inversión realizada para evitar su colapso está siendo minada por los factores ambientales y por el paso del tiempo, y pese a ser un monumento inventariado su futuro se presenta más que negro. Si no se produce un giro en los acontecimientos es probable que en lugar de una defensa tengamos que practicar una autopsia del “difunto” bien.