Garrovillas debió ser durante siglos  un pueblo cacereño de espíritu muy piadoso, reflejado en multitud de ermitas e iglesias, superabundantes  en una localidad tan pequeña. Entre ellas, el convento de San Antonio de Padua, en estilo gótico tardío y renacentista, fue la joya de la corona. Y lo fue, como tantas veces, hasta la famosa desamortización de Mendizábal y el vendaval de expropiaciones que arrasó todos los conventos con menos de doce religiosos a lo largo y ancho de nuestra geografía. Los inmuebles, adquiridos en subasta pública, fueron frecuentemente abandonados, como sucedió en Garrovillas. En 2020, este convento semiderruido que rezuma grandeza en sus bóvedas de terceletes, el esquelético claustro de originales columnas toscanas sobre plintos, su imponente escudo de armas, etc, era el único nombre español en la onerosa Lista Roja europea: el no se puede caer más bajo en desprotección patrimonial a nivel continental. ¡Pero quizás por poco tiempo! Sus antiguos copropietarios cedieron después de mil años su parte a la administración. Se desanudaba por fin el entuerto legal que impedía la salvación del impresionante cenobio.  Fundado en 1476 en plena guerra civil castellana por los primeros condes de Alba de Liste, su historia se liga al cautiverio de su promotor Don Enrique Enriquez, a manos de los portugueses. La advocación a San Antonio sería un agradecimiento por su liberación, recordada ad eternum en el escudo de la fachada. Arrodillado, el vasallo de Isabel la Católica, aún lleva el dogal al cuello. Que el santoral está por encima de las fronteras nacionales  lo demuestra el origen portugués de San Antonio, llamado no obstante de Padua. Cuentan las crónicas que la iglesia conventual contaba con dos excelsos sepulcros en alabastro de los primeros Alba de Liste, en actitud orante. Fueron destruidos pero no por los franceses de Napoleón, cosa extraña, sino por los propios garrovillanos que, tras la desamortización, arramblaron con todo. Echamos de menos un apasionado golpe de guantelete a aquellos vándalos en la mejor tradición becqueriana. Guantazo como el que nos asestó Europa Nostra hace años y del que en 2021 nos resarciremos.

El convento de San Antonio de Padua está en la Lista Roja desde el 17 de diciembre de 2007. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

Foto de la izquierda: Esteban Martinea Guerrero.

Foto de la derecha: Víctor Gibello.