Las preguntas de qué es patrimonio y para quién es se llevan intentado responder durante mucho tiempo, pero las respuestas han ido variando y evolucionando a lo largo del tiempo. Esto se debe a la naturaleza única y fundamental del patrimonio, la subjetividad. La cual hace que cualquier intento de responder a las preguntas que dan forma a este ensayo sea sólo una mera opinión. Pese a la subjetividad de estas respuestas cualquier intento de responder a las preguntas siempre es bueno ya que ayuda a generar debate y a desarrollar el concepto.

Definir el concepto de patrimonio es una tarea bastante compleja, pero para responder a esta debemos comenzar por lo que el Oxford English Dictionary define como patrimonio: “propiedad que es o puede ser heredada; una herencia”, “cosas valiosas como edificios históricos que se han transmitido de generaciones anteriores” y “relacionadas con cosas de valor histórico o cultural que merecen ser preservadas” (Harrison 2010, 9). De estas tres definiciones, quiero centrarme en las dos últimas porque representan la evolución del concepto de este concepto. Las ideas detrás de la definición de patrimonio como “cosas valoradas como…” tienen su origen en una visión más clásica, donde el patrimonio se refiere a un grupo reducido de lugares significativos del pasado reconocidos por sus valores históricos y estéticos. Esta forma de entenderlo refleja las ideas eurocéntricas de los siglos XVIII y XIX, siendo la máxima expresión de esta visión la Carta de Venecia de 1964 (De la Torre 2013, 157).

En cambio, la visión del patrimonio en su definición como “relacionada con cosas históricas…” refleja un enfoque más moderno y más amplio. El patrimonio ya no se considera como algo estático, sino como un proceso social y cultural a través del cual cualquier cosa: arquitectura, paisajes, tradiciones, técnicas… puede percibirse como memoria de una época, una cultura o un lugar. El patrimonio tiene un valor neutral hasta que aquellos que tienen interés en él le atribuyen un valor cultural. Dependiendo de la persona, los valores atribuidos a una herencia irán variando porque un valor no es más que una expresión de emociones o creencias que están influenciadas por las circunstancias, lo que les permiten crecer y cambiar con el tiempo. Hoy en día entendemos que las manifestaciones culturales y naturales se interpretan de manera diferente según el grupo o comunidad involucrada, y que la significación particular de un patrimonio está determinada por los valores que se le atribuyen. (De la Torre 2013, 157-160). Esta comprensión abre un nuevo camino que nos permite dejar atrás las visiones eurocéntricas tradicionalistas del patrimonio de la Carta de Venecia, hacia un enfoque más holístico que incluye las visiones de otras culturas, como el enfoque japonés del patrimonio en la Carta de Nara de 1994 (Stovel 2008, 13). El problema con esta visión del patrimonio es que puede acabar generando algunos conflictos sobre qué versión o enfoque prevalece (Harrison 2010, 8).

En cuanto a la pregunta de: ¿Para quién es el patrimonio? Intentaré responderla usando el Valle de los Caídos como ejemplo. Si bien la elección de este patrimonio puede parecer controversial, es esta misma controversia la que nos permite responder a esta pregunta.  La Abadía de la Santa Cruz del Valle de los Caídos de la sierra de Guadarrama (Madrid) es un complejo que se comenzó a construir en 1940 para crear un templo grandioso en honor a los que cayeron por Dios y por la Patria (Del Moral 2020, 21). Este complejo fue construido en gran medida por presos políticos de la época, republicanos que al terminar la guerra se vieron forzados a trabajar en la construcción de este complejo, costándole la vida a un número considerable de ellos. (Del Moral 2020, 18). Tras su finalización se trasladaron, además de los restos de los caídos del bando nacional, los restos de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española de las JONS, que fueron sepultados delante del altar. Y finalmente en noviembre de 1975 se llevó a cabo la inhumación del propio dictador Francisco Franco detrás del altar (Solé and López 2019, 305-306).

Como podemos ver estamos hablando de un complejo que es la máxima representación del fascismo en España y que fue construido mediante esclavitud forzada de presos políticos, y aun así sigue siendo reconocido oficialmente como Patrimonio Nacional de España. Lo que nos hace preguntarnos, ¿es realmente patrimonio?, ¿hay alguna forma de resignificar este complejo? Estas preguntas se llevan haciendo desde la llegada de la democracia a España tras la muerte de Franco en 1975 teniendo este debate su punto álgido en octubre de 2019 cuando se retiraron sus restos, si bien los de Primo de Rivera se mantienen aún hoy en día, aunque recientemente han surgido propuestas para su retirada.

La respuesta entonces a la pregunta de para quién es el patrimonio es: para todos y para ninguno. Para todos porque pese a que cada patrimonio tiene una comunidad de origen su mera existencia en un mundo tan globalizado abre la posibilidad de que cualquier persona se pueda identificar con él. Pero al mismo tiempo para ninguno porque este patrimonio lleva consigo adscritos unos valores, unas ideologías que no se pueden abandonar; puede ser que sean resignificados, pero nunca abandonados. El problema aparece cuando estos valores adscritos no tienen cabida en el presente, lo que lo convierte en algo inaceptable, haciendo que un patrimonio que en un momento fue de todos se acabe convirtiendo en patrimonio de nadie. El Valle de los Caídos es un gran ejemplo de ello ya que desde el momento de su construcción hasta el fin de la dictadura se consideró un monumento de especial relevancia e interés a nivel nacional. Sin embargo desde el final de la dictadura hasta la actualidad ha ido perdiendo relevancia y la sociedad se siente cada vez más desvinculada de él, como muestra el traslado de los restos de Franco.

BIBLIOGRAFÍA

De la Torre, M., 2013. Values and Heritage Conservation. Heritage & Society 60/2, 155–166.

Del Moral, M. (2020) Memoria y monumentalidad. El Valle de los Caídos, un contramonumento, Cuadiernu, 8, pp. 11–33.

Harrison, R., 2010. What is Heritage? In: R. Harrison (ed.) Understanding the politics of heritage. Manchester: Manchester University Press, 5-42.

Solé, Q. and López, X. (2019) El Valle de los Caídos como estrategia pétrea para la pervivencia del Franquismo, Kamchatka. Revista de análisis cultural, 13, pp. 299–317.