Me siento al borde de aquella roca

donde aquella madrugada

cantaba el mar a tu espalda

sonando las olas, brillando la luna

latió, entonces, el amor incandescente

recordando tu húmedo beso

palpitando, en mi palpitante corazón.

Busqué, entonces, la estrella más brillante

y deslumbrándome, como tus ojos,

descubrí, entonces, que más ya no puedo.

Ya no puedo más.

Ya más no puedo,

ya no me basta con enviarte

en el sol ardiente mi amor apasionado

ni en el cielo que pintó

con su azul tus ojos,

tu tan exacta mirada.

No puedo decírtelo más

con la música alegre del rocío

ni con la melancólica

madrugada enamorada.

No puedo decirte más

con mis sutiles palabras

y mis enloquecidos versos,

pobre carpintería de poesía,

que te quiero.

Me delató el Rocío

y cautivó bajo tu mirada

mi corazón dormido

que entonces

soñaba con tu llamarada.