Se publicó hace poco un libro sobre la Segovia desconocida y entre sus monumentos recónditos no podía faltar San Juan Bautista, una iglesia en Fuentes de Cuéllar (36 habitantes en 2018). Fuentes viene a ser una pedanía de Cuéllar a secas, pueblo de mucha enjundia arquitectónica, con su castillo, buenas iglesias y un orgullo insuperable para los entendidos: de aquí son los encierros más antiguos de toda España, que siguen celebrándose desde el siglo XIII. No correrás dos veces el mismo encierro, que diría Heráclito. Pues bien, allí en Fuentes domina el pueblecito una iglesia deliciosa abandonada. Que podría ser oxímoron pero no. Como sostenemos aquí hace tiempo, existe una belleza inmarchitable en algunas formas de deterioro. Sobre todo si, como sucede en San Juan, no hay signos de vandalismo visibles, léase grafitis. Ciudades como Nápoles, donde el grafiterismo es lacra social, deberían vender los sprays con licencia de armas. En San Juan reluce el blanco de sus sillares y una vieja puerta de madera, de aire corralero, protege una nave interior a cielo abierto (la techumbre cayó hace mucho tiempo). El esqueleto visible, con arcos torales y ojivales recortados sobre el cielo, no deja de maravillarnos. Formas arquitectónicas ruinosas pero rellenas de luz, algo que pintó Caspar David Friedrich a las mil maravillas. Sitio adecuado para disfrutar si nos abre la puerta algún vecino, pues no hay misa desde hace lustros. Puerta humilde enmarcada de puro Renacimiento del siglo XVI, estilo en el que se italianizó un templo gótico del XIII. ¡Y de qué manera! La sobriedad del mejor clasicismo en forma de pilastras estriadas sobre basa con casetones, y capiteles toscanos. ¡Y qué capiteles! Fusilados de San Pietro in Montorio, donde Bramante los copió a su vez del teatro Marcelo. En una iglesita con puerta corralera, raro es que no se hallen hoy en la Hispanic Society. Ocurrencia la nuestra que nos lleva a descubrir que los excelsos sepulcros del panteón familiar de Don Beltrán de la Cueva, primer duque de Albuquerque, y supuesto padre de Juana la Beltraneja, fueron vendidos en 1906 por el convento de San Francisco ¿adivinan de dónde? ¡De Cuéllar! ¿adivinan a quién? ¡A la Hispanic Society! Nueva York, W 155 Street, Manhattan. Muestra inequívoca de la belleza artística universal en Cuéllar y alrededores, que algunos filántropos gringos quisieron salvaguardar (y apropiarse) y unos pocos españoles no supieron (o quisieron) proteger.    

La iglesia de San Juan Bautista está en la Lista Roja desde el 19 de septiembre de 2019. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

 

Fotos de Juan Enrique del Barrio Arribas