“Así nacieron las estaciones”

“El mito de Deméter cuenta que la diosa amaba tiernamente a su hija, a la que llamó Perséfone. Esta chica recorría los campos, fertilizando todo lo que encontraba a su paso y haciendo que la vida brotara por donde iba. Hades, el dios del inframundo, la observó y quedó enamorado de su belleza. En secreto, Zeus se la dio como esposa sin decirle nada a la madre.

Cuenta el mito de Deméter que cuando la diosa se dio cuenta de la desaparición de su hija, montó en cólera y convirtió a las hijas de Océano en sirenas. Quería castigarlas por no haber protegido suficientemente a Perséfone.

Mientras Deméter buscaba a su hija, olvidó sus tareas como protectora de las cosechas, de manera que la tierra comenzó a volverse estéril. Todo lo que se sembraba terminaba marchitándose y los hombres estaban comenzando a aguantar hambre. Preocupado por la situación, Zeus decidió hacer un acuerdo con Hades.

Finalmente llegaron al convenio de que Perséfone pasaría seis meses en el inframundo con Hades y otros seis en el Olimpo con su madre. Mientras Perséfone está en el averno, la tierra no produce nada; cuando se reúne con su madre, los campos se tornan fértiles. Así nacieron las estaciones.

Deméter pidió que se le hiciera un culto en Eleusis, donde la habían acogido con cordialidad. Dicho culto era secreto y ninguno de los que lo practicara en el futuro debía revelar sus pormenores. Una de las sacerdotisas fue torturada hasta la muerte para que contara los secretos, pero ella se resistió.

Al saberlo, la diosa rubia mandó una plaga a esa región y del cuerpo de la sacerdotisa, que se llamaba Melissa, hizo que salieran las abejas, grandes amigas de la fertilidad en los campos.”

Texto de: https://lamenteesmaravillosa.com/el-mito-de-demeter-la-diosa-rubia/

Imagen y montaje: Jorge Corróns Crespí