El pasado 6 de junio, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza reabrió sus salas tras casi 3 meses sin recibir visitas. En esta reapertura hubo varias ausencias importantes, como Caballos de carreras en un paisaje de Degas, Martha Mckeen de Wellfleet de Hopper, y El puente de Charing Cross de Monet, pero la más destacada de todas fue sin duda el Mata Mua de Gauguin, una de las joyas de la corona de la colección Thyssen.

Desde entonces se iniciaría a través de los medios de comunicación diversos debates respecto a la responsabilidad del Ministerio, las intenciones de venta o no de la baronesa, el paradero de la obra y su futuro. A día de hoy, Mata Mua permanece en un depósito propiedad de la baronesa en Andorra, a la espera de ser devuelto a España. Finalmente este 29 de enero se ha cerrado un acuerdo entre el Ministerio de Cultura y Deporte y la baronesa. El resultado es un contrato de arrendamiento por el cual la obra queda expuesta en el museo madrileño, junto con el resto de la colección (un total de 400 obras) durante quince años por la suma de 6,5 millones de euros anuales. El contrato incluye una cláusula de opción a compra que podrá efectuarse al final de este periodo de arrendamiento por un valor de 1.040 millones de euros.

Este proceso ha sido muy expuesto a nivel mediático, convirtiéndose en una de las noticias más sonadas, sobre patrimonio y cultura, de todo el año 2020. Las constantes declaraciones por ambas partes a través de los medios de comunicación han suscitado un mayor interés a la población al respecto del tema, aunque fuese únicamente por llegar al desenlace de la historia. Del mismo modo ha sucedido con el proceso del Pazo de Meirás y el importante debate a nivel social que ha generado al respecto.

Ambos ejemplos, por su constante presencia en las noticias de actualidad (normalmente acompañadas de cierto tono sensacionalista), han sido clave para acercar la realidad y fragilidad del patrimonio cultural a la sociedad. La proyección de estas noticias a través de diferentes tipos de prensa (informativos, fuentes especializadas en patrimonio, corazoń, prensa amarilla, divulgación, etc.) han resultado, al menos, el primer paso a seguir cuando nos acercamos al patrimonio cultural: el conocer.

No es posible concienciarse de problemas de los cuales apenas conocemos su existencia y su gravedad y, hay ocasiones, como ha sido el caso de Mata Mua, en las que la presión mediática juega un papel crucial, e incluso mediador entre las partes, ya que la sobreexposición del conflicto fuerza la toma de decisiones.

Tomando como referencia esta idea, se puede reflexionar sobre cuál sería el verdadero significado del proyecto de Canalejas para la población si a través de los medios de comunicación se hubiese planteado la perspectiva patrimonial de ello. Seguramente el resultado sería el mismo ya que, por desgracia, es una realidad que el beneficio económico prima por encima de casi cualquier factor, pero al menos los ciudadanos serían conscientes de cómo fue ese proceso y podría generarse opinión al respecto.

En definitiva, reflexionar sobre cómo relatan los medios de comunicación las noticias al respecto del ámbito patrimonial puede darnos muchas herramientas para su difusión y salvaguarda, además de generar una participación ciudadana más activa, conocedora de sus derechos y responsabilidades para con el Patrimonio Cultural.

NOTA: artículo ofrecido por ESACH Madrid.

 

IMAGEN: Paul Gauguin. Mata Mua (Érase una vez),1892. Óleo sobre lienzo. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Fuente: https://www.museoreinasofia.es/exposiciones/mata mua-paul-gauguin-1848-1903