Hace ya un tiempo, la estatua del comerciante de esclavos inglés, Edward Colston, fue derribada en la ciudad de Bristol, por los manifestantes seguidores del movimiento Black Lives Matter (Fig. 1). A esta siguieron otras muchas, Winston Churchill, Cristóbal Colon, e incluso Abraham Lincoln. Estos hechos nos hacen reflexionar acerca de la necesidad de proteger el patrimonio cultural, que no debería ser subjetivamente destruido por un grupo de personas, ya que pertenece a todos los seres humanos alrededor del mundo. Señalamos, pues, que al igual que una persona no tiene ningún derecho a arrebatarle la vida a otra, tampoco tiene derecho a dañar algo que no le pertenece solo a él o a ella, si no a todos nosotros.
¿Por qué es tan importante conservar el patrimonio artístico, aun cuando no compartamos los ideales por los que fue construido? Nos ayuda a entender el pasado, a entender por qué ciertas actividades no debieron llevarse a cabo jamás, y por qué no pueden repetirse. Muchos quizás opinen que no se necesita una estatua para diferenciar lo que está mal de lo que está bien, pero es que probablemente sin obras como esta, y sin la dura labor de los historiadores, y de los historiadores del arte; las personas habrían seguido cometiendo los mismos errores. Hoy en día la población es liberal gracias a todas estas personas que sacrificaron parte de su tiempo para reflexionar sobre el pasado, sobre las obras de arte, sobre la historia que ronda a estas estatuas. Es algo que todos nosotros les debemos, y cuyo duro trabajo, por desgracia, en la actualidad, tiene que ser menospreciado.
Es un secreto a voces que la historia la escriben los vencedores, normalmente hombres de piel blanca que imponen su autoridad sobre aquellos que no comparten sus mismas opiniones. Aún así, no podemos destruir nuestro pasado, porque entonces, todas las buenas acciones que se han conseguido a lo largo de la historia perderían su valor. Si manipulamos la historia a nuestro antojo, porque no estamos de acuerdo con lo ocurrido, estaremos comportándonos exactamente igual que aquellos contra los que luchamos. Los escultores que realizaron esos bronces no querrían ver su obra destrozada, ellos no tienen la culpa de haber vivido en el tiempo en el que les tocó vivir. Claro que la gran mayoría de la población era racista, como lo era machista y homófoba, pero ellos no tenían la consciencia social que tenemos hoy en día, y por tanto no podemos juzgarles por ser hijos de su época, todos lo somos.
Mucha menos culpa tiene la escultura, creada con un significado político-social, que no, no se puede ignorar, pero que en nuestro tiempo presente debería poderse diferenciarse del ámbito artístico. La calidad artística no tiene nada que ver con la intención ideológica con la que se construye. Tendríamos que ser capaces de parlamentar pacíficamente, de buscar soluciones, tales como colocar una cartela explicativa, reubicar la obra, en última instancia, porque no deberíamos descontextualizarla; pero jamás destruirla.
Este tema recuerda a la polémica surgida por el conocido Valle de los Caídos. No es correcto que exista un monumento que honre la memoria de un dictador que causó y causa todavía hoy, innumerable dolor a una ingente cantidad de familias; pero incidamos nuevamente, en que el escultor que realizó la Piedad, no debe pagar justo por pecador. Tampoco la obra artística, que está realizada con un detallismo y un cuidado magistrales. Me van a disculpar que hable brevemente en primera persona, pero solo quiero que vean un testimonio cercano, como ejemplo. El bisabuelo de esta autora sufrió el encarcelamiento a manos del franquismo, y ella mira ese lugar y no se siente ofendida porque exista, artísticamente hablando. Lo que le ofende es el hecho de que hasta hace muy poco el dictador estuviera allí enterrado, como si hubiese sido un auténtico modelo a seguir por la población. Les pondré otro ejemplo reciente. La Catedral de Notre-Dame de París ardió, y Europa lloró, literalmente, su pérdida. ¿Creen que este edificio se construyó únicamente por amor a la religión cristiana? ¿Creen que Luis VII de Francia era un santo? Por favor, no se engañen a sí mismos, ni a los demás.
La verdadera pregunta que deberíamos hacernos es por qué el gobierno ha ignorado las peticiones para retirar la estatua de Colston, ¿por qué no se está escuchando a personas que sufren pero que están pidiendo auxilio? ¿Qué hay más importante que ayudar a las personas que te han brindado su apoyo y su confianza, para gobernarles?
En definitiva, el patrimonio cultural debe ser protegido porque es parte de nuestro pasado histórico, nos ayuda a entender al ser humano y su forma de actuar, y trata de evitar que ciertos hechos se repitan. Nadie tiene derecho a destrozar violentamente algo que no le pertenece, porque estaría siendo egoísta con los demás y desacreditando cualquier manifestación pacífica.
Bibliografía
· https://www.lavanguardia.com/internacional/20200607/481656405395/derrocada-estatua-edward-colston-comerciante-esclavos-siglo-xvii-bristol-reino-unido.html (Consultado el 08/06/2020).
· https://www.elperiodico.com/es/internacional/20200608/derribadas-estatuas-protestas-black-lives-matter-bristol-virginia-londres-7990624 (Consultado el 07/04/2021).
Imagen: Fig. 1. La estatua de Edward Colson siendo derribada por los manifestantes. Recuperado de: https://www.lavanguardia.com/internacional/20200607/481656405395/derrocada-estatua-edward-colston-comerciante-esclavos-siglo-xvii-bristol-reino-unido.html

Desde niña he sentido amor hacia el mundo del arte, pero pasé gran parte de mi vida sin saber a qué quería dedicarme; hasta que cursé Historia del Arte en el instituto. He trabajado en el Archivo Histórico Nacional, y actualmente ejerzo de digitalizadora documental. Desconozco qué me deparará el futuro, pero lo que tengo claro es que estará relacionado con aquello que me encontró, y me cambió la vida: el arte.







