Parece ser que últimamente uno no puede encender la televisión sin encontrarse con noticias sobre patrimonio, desgraciadamente todas ellas malas. La última es la venta de un retrato de Don Valentín de Moncada y Pizarro, realizado por el pintor aragonés Francisco de Goya y Lucientes; por Esperanza Aguirre, expresidenta de la Comunidad de Madrid, y su marido. Aparentemente lo hicieron camuflando la obra en forma de donación, ya que pertenecía a la familia del esposo de la expresidenta. Ambos se enfrentan a cargos de blanqueo, fraude fiscal, estafa y apropiación indebida, respectivamente. Sorprende bastante que el Museo del Prado tuviera conocimiento de la existencia del cuadro, como lo tenía la National Gallery, que llegó incluso a mostrarlo en una de sus exposiciones temporales.

El Retrato de don Valentín de Moncada y Pizarro colgando de las paredes de la National Gallery en 2015

Seguramente se estén preguntando, ¿cómo es posible? Siento comunicarles que no puedo responder a una pregunta que todavía estoy intentando asimilar, pero puedo invitarles a reflexionar acerca del poder que ejercen los altos cargos en lo referente al patrimonio.

No es ningún secreto que el arte ha servido, desde tiempos inmemorables, para impulsar el poder político. Observen sino el enorme despliegue propagandístico que llevó a cabo Carlos V. Quizás un ejemplo más claro y cercano, sea el que hay en sus propias carteras. Si tienen la enorme suerte de disponer de unas pocas monedas de uno y/o dos euros, les pido que las cojan, las pongan sobre la mesa y observen qué, o, mejor dicho, quién, aparece en ellas. ¿María Blanchard o Felipe VI? No, por supuesto que no es la pintora, ¿cómo podría aparecer en las monedas de mayor valor, por encima de la cabeza del Estado? ¡Que los dioses nos libren de elevar las artes a la categoría que merecen!

¿Pueden, por favor, repetir el mismo proceso, pero esta vez con las monedas de cinco, dos y un céntimo? Obsérvenlas y díganme, ¿qué ven? ¿La Sagrada Familia de Barcelona? ¿Colocada en las monedas de menor valor? Casi da la sensación de que se burlan de esta disciplina, además de utilizarla como propaganda identitaria del país. Fijémonos ahora en las monedas extranjeras. Al menos los italianos se dignan a colocar la cabeza de la Venus de Botticelli en las de diez céntimos. Se rumorea incluso que los griegos ¡utilizan la lechuza de Atenea en las de un euro!

La numismática puede ser un auténtico experimento sociopolítico, mediante el cual comprobamos el control al que el arte sigue estando sometido. Que algo se haya hecho desde siempre, no quiere decir que sea correcto, y mucho menos que deba seguir haciéndose de esa forma. Si todo se rigiese por esa misma norma, esta autora no estaría escribiendo nada ahora mismo, probablemente ni si quiera tendría la opción a hacerlo. ¿Por qué, entonces, el arte debe continuar claudicando ante el poder? Puede que por personas que, ocupando o habiendo ocupado, cargos elevados, se creen con el derecho egoísta de jugar con un patrimonio que nos pertenece a todos. Pero no se equivoquen: tan culpable es el verdugo, como el observador que lo permite.

Bibliografía

· https://www.eldiario.es/politica/esperanza-aguirre-marido-vendieron-goya-inedito-cinco-millones-protegerlo-cultural-ahorrarse-impuestos_1_7832152.html (Consultado el 21/04/2021)

Imágenes

· Retrato de don Valentín de Moncada y Pizarro, Goya. Recuperado de: https://www.eldiario.es/politica/esperanza-aguirre-marido-vendieron-goya-inedito-cinco-millones-protegerlo-cultural-ahorrarse-impuestos_1_7832152.html

· El Retrato de don Valentín de Moncada y Pizarro colgando de las paredes de la National Gallery en 2015. Recuperado de: https://www.eldiario.es/politica/esperanza-aguirre-marido-vendieron-goya-inedito-cinco-millones-protegerlo-cultural-ahorrarse-impuestos_1_7832152.html