“Cuando una sugerencia es un viaje”

 

 

 

Homenaje, admiración , siempre reconocimiento

ilustrado por lo hecho, lo vivido, lo perpetuo

sugerido desde el aplauso y el merecimiento

total, por un obra, una vida, deporte o un pensamiento

renacentista, moderno, histórico o de nariz roja

igual es que es lo mismo, algo lleva siempre al impulso

al corazón universo y alma a escribir en este verso.

 

Desde mi infancia, historia, el poema alojó mi sentimiento,

entonces se apoderó con cepo incesante de poesía

la radiante lira del poema, homenaje encriptado.

 

Primero hay que tener bien claro del poema el objeto

reuniendo la esencia, en las palabras, del destinatario

obviando ante todo sus defectos pues como las meigas

convendremos, haberlos hailos, sí, esto todos lo sabemos;

entonces llega nuestro corazón, nuestro sentimiento

sutil, pero ya en ebullición para soltar nuestra razón,

orquestado desde la razón de la sin razón que es ella mesma.

 

Comienza pues el proceso, observación, estudio, pulso

radiante, imaginación, licencia poética y absurda

en ocasiones no más que música, palabra, palabrería

arrimada a la belleza de la bella lengua de Cervantes

tomando cuerpo y valor a pesar de su incorrección

inverosímil, inexacta, aunque abellezante y certera,

verdad escrita como se pueda para asegurar el sentido

ofrecido siempre desde el mas absoluto respeto.

 

Duermen después los versos, lo creativo, horas, un día

espabilanse a la mañana siguiente si eso y súbito

lo escrito cambia, se distorsiona, y hasta mejora a veces.

 

Vibrando ya está la luz del final último y definitivo;

endecasílabo , romance, alejandrino, libre y hasta suelto

rondan en la cabeza del escribiente las dudas del poeta

suspiros de poesía, de verso y de ojalá poética belleza

oriunda del arte único de la palabra y del sentimiento.

 

Somos, sin más, lo que escribimos, ni nada menos

unos locos poetas enloquecidos por el verso,

enamorados de la palabra, del siempre reconocimiento,

la gracia y el arte de otros que estos no tenemos,

teniendo la única y acompasada difícil tarea

¡oh! Calíope honrar con nombre y apellido, aunque sea suelto