Habrán visto que hace unos días saltó la noticia de la entrega por parte del Gobierno, de un bono cultural destinado a los jóvenes de dieciocho años. En él se incluirían los videojuegos, y no la tauromaquia, lo que ha generado cierto descontento entre algunos sectores de la sociedad. Fomentar la agresión física animal, parece ser mucho más importante que fomentar la creatividad.

No es la primera vez que oímos críticas contra los videojuegos: fomentan la violencia, maleducan a los niños y niñas… etc. El gran problema que tenemos en este país es que tendemos a generalizar, y como los videojuegos más exitosos a nivel mundial suelen incluir violencia (como es el caso de la saga de Call of Duty), tendemos a pensar que todos están cortados del mismo patrón. Existe una cantidad ingente de videojuegos educativos, históricos… que son una verdadera obra de arte. La saga Pipo que nos enseñaba inglés en el colegio; los videojuegos que fomentaban el reciclado y la ayuda a discapacitados de la página web de Caixafórum; Los Sims, enfocado en su origen a la creación arquitectónica; Call of Duty, ayuda a comprender cómo es la realidad de todos esos campos de batalla que lamentablemente todavía hoy existen en algunos países; el GTA (Grand Theft Auto), que tiene una recreación perfecta de la ciudad de Los Ángeles; Until Dawn, The Last of Us, Outlast, Resident Evil, Life is Strange… visualmente preciosos y con unas tramas en las que todo es posible.

Debemos acabar de una vez con los convencionalismos que nos hacen arraigarnos al pasado como si fuéramos niños o niñas asustados que se adhieren a las faldas-pantalones de sus padres y madres. El mundo está cambiando, evoluciona, y el arte también. Al fin y al cabo, es como siempre ha sido, y es como debe ser, porque si no, ¿qué sentido tendría vivir siempre en la misma situación?

Nadie se ha planteado seriamente el hecho de que los videojuegos puedan declararse patrimonio, porque tenemos tan asentada la idea de que el arte es A B y C, que no nos damos cuenta de que va mucho más allá. El arte no son solo cuadros, edificios y esculturas, si fuera tan sencillo no harían falta tantas publicaciones y años de estudio. El arte son los grafitis de Banksy, la literatura juvenil, la música, la danza… y los videojuegos, que, curiosamente, pueden incluir todo lo anterior y más. Mira a tu alrededor lector, lectora, el arte te rodea todos los días, los videojuegos te rodean. Abre tu móvil, el cual por si nunca te habías parado a pensar, también tiene un diseño realizado por un artista; y métete en Google Play. Empieza a contar cuántos videojuegos hay, ¡si hasta tienen un ranking de los diez mejores!

¿No son acaso una creación artística artificial, es decir, realizada por el ser humano? ¿A qué estamos esperando para que se les otorgue el carácter patrimonial que merecen?

Bibliografía

FUENTE IMAGEN

Captura del videojuego Call of Duty: Black Ops II. Recuperado de: https://cnnespanol.cnn.com/2012/11/24/call-of-duty-black-ops-ii-una-historia-desarticulada-pero-convincente/