«Cuando depende del prisma»

 

Justo antes de que la escultura viera su nacimiento

o antes justo de que el buril, espátula, cincel nacieran

antes justo, justo antes tus manos estaban predestinadas

quietas, uniformes en el movimiento del desdoblamiento

uniforme, el suspiro, el lado, el borde, el aire, el viento

índice de una máxima trayectoria a los pies de un San José

nacido, renacido de las manos conductoras del sentimiento.

 

Buen hacer, mejor pensamiento cultivado de maestros

los maestros del ayer que hoy dejan en tus manos su legado

a los mandos del taller lo mismo que a los de un utilitario

zambullido en un único y sólo fin, el arte, en horizontal

quieto, sonoro en vertical, al final, arte omnipresente

ulterior, interior, exterior de dentro a fuera

enmascarado sin máscara de comedia del arte italiano

zalamero, no, sin más máscara que la cara del arte.