Que los Hispano-Suiza fueron los coches de lujo españoles, capaces de competir en belleza, diseño y fiabilidad con los Rolls-Royce lo sabe alguna gente. Que una de sus fábricas estuvo en Guadalajara capital, casi nadie. De siempre, los alcarreños habían vivido del sector primario, como ambas Castillas, y su capital languidecía lastrada por su cercanía a Madrid. Hasta 1917, año en que en plena Guerra Mundial Damià Mateu, copropietario y fundador catalán de la Hispano – Suiza, monta allí mismo la fábrica filial de su empresa. Que aquella decisión respondía a un objetivo estratégico es obvio: industrializar el centro de España con una potente fábrica, no sólo de coches, el modelo “Guadalajara” por ejemplo, sino sobre todo de armamento y vehículos militares (camiones para legionarios y Regulares de África). Que aquella decisión fue fruto de la presión del Conde de Romanones, presidente del gobierno de la nación, sobre el empresario barcelonés, sólo plausible. El político provenía, dicho sea de paso, de una rica familia terrateniente en la provincia. Así las cosas, la fábrica, conocida pronto como Hispano – Guadalajara, empezó a emplear a muchos cientos de arriacenses en sus instalaciones. Una suerte de Silicon Valley de la época, de repente, en medio de la meseta. Si esto último parece hiperbólico, diremos que también allí  fabricaban, (exactamente igual que Rolls, Saab, y otras marcas de automóviles), motores de avión, tecnología no precisamente rudimentaria. En el año 1931 la sección automovilística acaba en manos de la FIAT, que producirá el famoso modelo 514, conocido como FIAT Hispania. Arrancaba entonces el inicio del fin. Las instalaciones fueron abandonadas durante la Guerra Civil y, acabada la misma, la fábrica de aviones se deslocalizaba a Sevilla por inequívocos motivos políticos. Franco no perdonaba a la ciudad manchega su posicionamiento al inicio de la contienda. Finalmente toda la Hispano Suiza sería expropiada en 1946 para integrarse en el Instituto Nacional de Industria (INI), y más tarde en SENASA, de nombre comercial PEGASO. Un último intento de producción propia, el modelo A – 11, quedará en anhelo por la fiera competencia de la recién fundada SEAT y el lanzamiento del mítico 1400. A día de hoy la fábrica, de bonita fachada de ladrillo ornamentada, es apenas una ruina en medio de polígonos, carreteras y estercoleros. Sus todavía propietarios esperan lanzar al mercado Carmen, un bólido eléctrico de superlujo, el primero después de medio siglo, fabricado en Barcelona, y con un coste de 1,5 millones de euros por unidad. ¿Recordarán algún día los buenos tiempos junto al Henares?

La fábrica Hispano Suiza está en la Lista Roja desde el 18 de julio de 2019. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?