Mañanas de sol, de estilo, mañanas de luna

acariciadas desde el más estético sentido

romántico, simbólico, barroco contemporáneo

tornándose el tiempo presente en siglos

ilustres, dos siglos dieciocho y diecinueve

nacidos, nacientes del tacto inconfundible

acunados en el tacto y la dulzura de Martina.

 

Irradian cual pintura de gabinete del Prado

los libros, las paredes, lo objetos, los cuadros

 

Tiempo de café, de aire nuevo, aire enamorado

acompañado, noble, corazón ilusionado

viajando del sano arte culinario directo al arte

omnipresente en el culto espíritu del saber

latente de alma joven, alma de anticuario

ola que al pasar de los años aguanta un alma joven.

 

Vientos de tiempo, tiempo y tiempo, tiempo

entretenido en la mesa central iluminada

radiante, única mesa sola de latín traducido

demostración de la convivencia de lo antiguo

enlazado con el hoy, sólo, en il Tavolo Verde.