Existe la tendencia de relacionar la medalla con los objetos metálicos que se utilizan en el día a día, a los que llamamos monedas. La función de la medalla, aparte de servir como moneda de cambio, reside en sus valores artísticos y sociales desde su aparición. Este arte medallístico surge en Europa, dando a este objeto un gran valor en varios sentidos: valor real, ya que muchas de estas medallas eran comúnmente creadas en oro, plata y bronce; un valor artístico con multitud de creaciones y con finalidades conmemorativas y, por lo tanto, haciéndolas alcanzables solo para la gente pudiente del momento, llegando así a su valor histórico.
La técnica medallística ha ido evolucionando al compás que la sociedad, desde el Imperio Romano, haciendo distinción entre sus medallones y las “donas” (mucho más pequeñas que se arrojaban al pueblo), pasando por una época importante para este objeto, la era del Renacimiento Italiano, haciendo de la medalla un objeto metálico más conmemorativo y, por supuesto, dando más importancia a la técnica de su creación. De forma que, alcanzaba la categoría de arte igualable a la pintura y a la escultura.
Se ha ido adaptando a cada cultura para la representación tradicional de sus expresiones, creencias, ritos, usos sociales, etc., siendo una gran técnica que engloba a muchas culturas, como patrimonio cultural. Bien es cierto que tiene sus propias formas de enseñanza dependiendo de la cultura. No existe una única manera de modelar, ni de esculpir, ni de pintar. En cada país se suelen aprender estas técnicas de una manera asociada a su cultura. Con esto no se pretende decir que en cada país se realicen de una única manera, sino que se tiende a seguir las influencias autóctonas.
Pero, a comienzos de la era industrial aparece un nuevo invento llamado “pantógrafo” que puede reproducir automáticamente cualquier modelo haciéndolo a una escala menor. Acto seguido apareció la “prensa de fricción” que permite el movimiento desde un gran volante vertical hacia otro horizontal, mediante un motor eléctrico. También aparecen presas hidráulicas, de aceite… Estas máquinas se siguen utilizando actualmente y, por lo tanto, han relegado el oficio del grabador.
No es ninguna novedad que las apariciones de algunas máquinas han supuesto la exclusión para muchos oficios que, originalmente pertenecían a obra humana. Se puede considerar que este es uno de los oficios que se han ido perdiendo cada vez más entre la documentación histórica, siendo otro tipo más de lenguaje entre otros modos expresivos artísticos.
Es difícil encontrar el aprendizaje de esta técnica, pero en la Universidad Complutense de Madrid, en su grado de Bellas Artes, aún se imparte la asignatura de: Escultura en pequeños formatos, edición y seriación (medallas), siendo una de las pocas que se imparten en toda España. Por lo tanto, son pocos artistas los que han recibido esta educación en la técnica de la medalla, haciéndola exclusiva y se podría decir que en vía de extinción. Una técnica que no es específica en una sola cultura, sino que engloba a muchas, teniendo una amplia gama de maneras de modelar y representar, de positivar estas creaciones en diferentes materiales y formatos y, contemplar a través de ellas la evolución histórica de nuestra sociedad.
Es una bonita manera de recorrer la historia a través de las medallas, contemplando las representaciones de los personajes más famosos desde reyes, artistas, escritores, músicos…hasta representaciones de las personas del pueblo. Del mismo modo que se podría hacer contemplando los diferentes edificios importantes de nuestro patrimonio cultural, pero en este caso en un formato más pequeño. Con una técnica que va quedándose en el olvido, y que cada vez la practican menos artistas.
NOTA: Artículo ofrecido por ESACH Madrid.
FUENTES:
– Universidad Complutense de Madrid: https://www.ucm.es/gradobellasartes/pequenos-formatos-en-escultura-tecnicas-de-edicion-y-seriacion
– Campos Sánchez-Bordona, M.D (2013): Medallas y medallones al servicio de la propaganda e imagen imperial de Carlos V.
– García Nistal, J (2010): Imagen y memoria: el papel de la bibliografía numismática y medallística.
IMAGEN: Julio López, Constitución. 1978 (por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre).

Soy María del Carmen Juez Ponce, tengo 26 años y he estudiado Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid. Estoy realizando el Máster en Gestión e Investigación del Patrimonio Cultural en el Siglo XXI.







