Piedrabuena, 1933
¡Buenos días a todos y muchas gracias por estar una semana más con nosotros! Hoy vamos, junto con nuestro invitado, a descubrir el mundo fascinante de la radiografía. Tengo el honor de hablar con Mónico Sánchez Moreno, ingeniero e inventor. *
P: Buenos días Sr. Sánchez y gracias por estar esta semana con nosotros. Su invento ha cambiado el mundo, pero los inicios no fueron nada fáciles. ¿Qué nos puede decir de su infancia?
R: Buenos días. Bueno, nos encontramos en mi pueblo natal, aquí en Ciudad Real. Al final, he decido volver a mi tierra para ayudar, en los que pueda, el desarrollo de esta zona. Yo nací en una familia muy pobre y como cuarto hijo. Así que como se puede imaginar pasé mi infancia ayudando a mi madre que lavaba ropa ajena en el paraje del rio. Todo el pueblo, vivía de la ganadería y algo de agricultura de secano, era gente bastante pobre que se dedicaba solo a trabajar y que casi en un 75% eran analfabetos.
P: ¿Cómo consiguió usted salir de su pueblo y llegar a Madrid?
R: Mi profesor de la escuela me animó a seguir con los estudios. Y mis paisanos me apoyaron también en mi misión de irme a Madrid para estudiar. De mi casa salí con el único traje que tenía puesto y sin tener ni siguiera el bachillerato elemental terminado, pero, eso si,, sabiendo que quería estudiar ingeniería eléctrica.
P: ¿Qué pasó cuando se fue a Madrid? ¿Pudo estudiar en la Escuela de Ingenieros Industriales?
R: No se si por suerte o por desgracia, pero cuando llegué a la capital me enteré que los estudiantes estaban de huelga. La Escuela estaba cerrada. Yo no pude estar allí sin hacer nada, así que apunté a un curso a distancia de electrotecnia de Joseph Wetzle, que lo impartía desde Londres.
P: ¿Usted habla inglés?
R: En ese momento, ni una sola palabra, jajaja. Pero todo se puede hacer, si se tiene ganas. En esos tres años, cuanto duraba el curso, pude aprender inglés, sobre todo el vocabulario técnico.
P: Y entonces, de Madrid se va para Nueva York, si no me equivoco.
R: Así es. Fue el propio profesor Wetzle quien se puso en contacto conmigo y me recomendó para el puesto en Nueva York. Estaba muy ilusionado, con solo 24 años ir a Nueva York.
P: ¿Cuál fue su puesto inicial en la Gran Manzana? ¿Cómo fueron sus primeros años allí?
R: Trabajé como ayudante de delineante. En paralelo me matriculé en el Instituto de Ingenieros Electricistas. E incluso llegué a cursar un curso de electrotecnia en la Universidad de Columbia.
P: Su gran invento vino en 1909, ¿verdad?
R: Sí, estaba trabajando en Van Houten and Ten Broeck Company, una empresa dedicada a la aplicación de la electricidad en los hospitales. Me puse a pensar en si podríamos construir un aparato de rayos X más ligero, para poder usarlo como un aparato portátil. Conseguí reducirlo de 400kg a tan solo 10kg.
La Collins Wireless Telephone Company me llamó para el puesto del ingeniero jefe y compraron también mi patente. Lo llamamos The Collins Sánchez Portable Apparatus.
P: ¡Impresionante! Ese invento ha venido muy bien en la Gran Guerra después.
R: Efectivamente. Muchos países lo utilizaron en los hospitales de campaña y ambulancias. Tengo que decir que la gran Madame Curie fue la que avaló su uso en Francia.
P: Entonces, ¿tuvo muchos pedidos de todos los rincones del mundo?
R: Sí, según el aparato se iba patentando en diferentes países, todos querían comprarlo. Por esas fechas yo ya había vuelto a España y decidí, en 1913, montar Laboratorio Eléctrico Sánchez en mi pueblo natal.
P: Según lo que comentan los habitantes de Piedrabuena, usted ha hecho mucho más para esta localidad.
R: He hecho lo que he podido. Para mí, una de las cosas más importantes era una central eléctrica. Cuando terminé eso, hice llegar la electricidad a las casas, para mejor la calidad de la vida de todos aquí. También monté un cine.
P: Desde luego ha justificado con creces la confianza y el apoyo de sus paisanos. Gracias por esta entrevista y mucha suerte con los proyectos futuros.
R: Muchas gracias y adiós.
*aunque los hechos presentados en esta entrevista son históricamente correctos, todo el dialogo es el fruto de la imaginación de la autora

SOCIA 2458
Enamorada de historias y lenguas, hace un par de años decidió cambiar el sol de Belgrado por el de Madrid. Investigadora y viajera, su deseo es conocer el mundo y encontrar las historias más interesantes de cada cultura. Actualmente leyendo para su tesis doctoral y escribiendo artículos. Graduada en Derecho, con los Masteres en Derecho Internacional y en Derechos Humanos.







