Escribimos nuevamente sobre San Juan Bautista, tras enterarnos de que la impresionante ermita entra en la Lista Roja Europea. Si la semana pasada era una iglesita segoviana de fachada clásica digna de Vitruvio, ahora es una ermita cántabra de la que se desconoce casi todo. El edificio está anclado a una pared rocosa a escasos tres kilómetros de suave ascenso desde Arredondo. Se llama San Juan de Socueva, nombre que le viene al pelo pues parte de la exigua construcción está excavada en la roca. Indica el lugar un muro de pedruscos formando un dintel de entrada. Nos recuerda, (sí, estamos un poco locos), a la Puerta de los Leones de Micenas, pero sin leones y en miniatura. Detrás, la emita en sí misma parece un colmenar de adobe y tapial, por su cubierta rústica de teja, al estilo de los leoneses de Valderaduey, de los que pronto escribiremos. El conjunto hasta aquí es desconcertante. Pero aún hay más. Cruzado el umbral de la ermita, cuya puerta de reja de alambre es propia de un gallinero, damos con un pequeño espacio diáfano, reluciente de la luz filtrada del primer cristianismo. Porque este diminuto templo, de datación indefinida pero antiquísima, pudiera ser el decano del cristianismo cántabro. Los estudios de carbono 14 efectuados sobre una puerta de madera nos remiten a la segunda mitad del siglo VII o primera del VIII. Imaginar ese minúsculo espacio repleto de refugiados visigodos del avance musulmán o de primeros cristianos entre los siempre fieros pobladores cántabros nos emociona hasta la lágrima. Sobre todo si nos asomamos al pequeño nicho, capilla o ábside bajo arco de herradura excavado en la roca viva. Dentro, un altar de piedra de fecha indefinida y la luz cristalina que penetra por la saetera. Al conjunto hay que sumarle un humilde retablo de madera, quizás del XVIII, los varios puntales que soportan la techumbre, el carácter naïve del arte sacro (un póster de un cáliz, flores de plástico, cirios, un Nacimiento también de plástico en miniatura) que acompaña la liturgia que aún allí se celebra, y la belleza superlativa del Valle del Asón. Un lugar amenazado de derrumbe, pero también de sufrir una restauración invasiva. Como ha denunciado a tiempo la Asociación de Conservadores y Restauradores de España (ACRE) el proyecto de restauración hablaba de cosas como lavado con detergentes del abrigo natural o la recreación de la puerta original: ¡sí, la misma del carbono 14! Los pelos como escarpias se nos ponen. A ver si después de trece siglos, la pureza de San Juan cae víctima de una restauración modernizadora. Acabase. 

 

La ermita de San Juan de Socueva está en la Lista Roja desde el 2 de diciembre de 2007. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

Foto de derecha Miguel Ángel de Arriba (El País)

Foto de la izquierda eldiarioalerta.com