Cabezo rajao podría ser el nombre de un paraje de Arizona o Nuevo México. Al observar las fotografías, ese cañón de pared colorada y esos esqueletos metálicos de mina abandonada nos hacen pensar en el Lejano Oeste. Natural. El cine de Hollywood nos colonizó desde niños y dejó su impronta en la retina. Claro que si de verdad estuviera en los Estados Unidos, pedazo de museo y centro de interpretación que se habrían construido. En la Unión, municipio murciano de secular tradición minera, esa futurible máquina de generar riqueza cultural y económica languidece en forma de espectaculares minas abandonadas (Iberia, Montserrat). Su propio nombre tiene la fuerza de los cuarenta mil esclavos que dieron su vida sacando galena argentífera del alto cerro (cabezo en castellano) hasta desfigurarlo con una raja gigantesca. De este mineral se extraía a su vez la plata, que los cartagineses usaron para financiar su guerra contra los romanos. Con Carthago delenda est, fueron los propios romanos los propietarios y así, durante siglos de trabajos forzados en la Edad Antigua. Retomada la producción en el siglo XIX, la Unión vio crecer una población de treinta mil almas, muchas de ellas mineras. La necesidad de mano de obra dura y valiente (se nos ocurren pocos trabajos más exigentes) trajo a inmigrantes andaluces, sobre todo almerienses, creadores de un mestizaje flamenco que parió la cartagenera o murciana. De esa riqueza quedó el festival de Cante de las Minas que entrega cada año la Lámpara Minera. Para los entendidos, es premio de gran prestigio. Quizás el hecho de que Cabezo Rajao esté abandonado tenga que ver con la ausencia de plata, léase vil pecunio, para montar un parque temático de primera categoría. Y es que somos tan ricos en mi pobre patria

Cabezo Rajao entró en la Lista Roja el 27 de mayo de 2021. ¿Cuándo engrosará la Lista Verde?

Foto de la derecha: José Balsas García.

Foto de la izquierda: eltiempo.es